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miércoles, 27 de octubre de 2021

Prólogo La noche y las máscaras, María do Sameiro Barroso



PREFACIO




Hay una poesía del día y una poesía de la noche. La obra de Maria do Sameiro Barroso forma parte, sin duda, de esos universos poéticos en los que la noche es paisaje y recurso permanente. Los poemas de este libro se encuentran en ese límite siempre mal definido entre la herencia literaria y filosófica del romanticismo y la estética engañosa de los movimientos finiseculares, especialmente, el simbolismo. Esto no quiere decir que sea una poesía caduca o superada; por el contrario, estos textos están muy impregnados por las diversas voces que más se difundieron durante todo el siglo XX, y no solo las occidentales, puesto que gran parte de lo que se lee aquí evoca experiencias poéticas menos comunes, a saber, la poesía clásica persa y árabe, algo de la poesía hindú e incluso, hay destellos de imágenes bíblicas, en particular, del erotismo suave y fuertemente espiritual del Cantar de los Cantares. La gama de referencias intertextuales es, por tanto, muy amplia y no debe subestimarse la presencia en este, como en algunos otros libros de la  autora, de fuertes marcas de la cultura alemana, en lo que, con cierta libertad de expresión, podría llamarse " sinfonismo " poético de este libro. Se trata de una escritura compacta, rica en sugerencias metafóricas, de acordes que dan cuenta de armonías ocultas, atravesadas por frases melódicas, que llevan aquí y allá disonancias. Y el lenguaje que uso no es exagerado, en un libro esencialmente musical y dominado por la magia de quienes desean erigir y poseer la fuerza de los mitos, en un registro muy personal. En los poemas en prosa de A Noite e as Máscaras hay misterio y coherencia al mismo tiempo, ya que todo lo misterioso aparece en un cierre total, a diferencia del enigma, que se nutre de lo meramente fragmentario. La naturaleza y el espíritu son los rasgos de este libro, pero la naturaleza que encontramos aquí, (se nombran decenas de plantas y flores, así como árboles y piedras, elenco con el que trata de delimitar el espectro de emociones y sentimientos humanos, e incluso establecer su propio marco de pensamiento poético) es altamente simbólico, multiplicando las claves de acceso a este universo personal basado en la nostalgia ilimitada de los fundamentos de la realidad, de lo que nos une a todas las cosas, es decir, el espíritu. No es, por tanto, en modo alguno, la naturaleza vista desde la perspectiva de la tradición naturalista, sino más bien desde una óptica subjetiva que condiciona la expresión poética, transformando el paisaje en algo que es, por encima de todo, un proceso retórico. La autora viaja con frecuencia por la literatura y la cultura alemanas, como ya he mencionado (algo que confirman los epígrafes de algunos de estos poemas), lo que conduce a encontrar similitudes con el pensamiento de Schelling en su forma poética de concebir la naturaleza, especialmente en lo que respecta a obras como Von der Weltseele, que enfatiza precisamente la identidad de la naturaleza y el espíritu. Al principio hablé de influencias románticas y lo hice principalmente apoyado en la dimensión filosófica del tema de la noche, que aquí adquiere esa palidez trascendente que recuerda a Hölderlin y, sobre todo, al Novalis de los Nachthymnen que, en cuanto a la importancia de la noche, se aleja de Schelling, que valoraba sobre todo la energía solar, como tema simbólico y filosófico. La Noche Romántica es el absoluto, metáfora del Uno, con su opacidad y espesor misterioso, a la vez inmanencia y trascendencia, que vive precisamente de la duplicidad y la indeterminación. La noche es en este libro de Maria do Sameiro Barroso, tierra de recogimiento a la que solo el lenguaje da acceso. La escritura de estos poemas se desborda en su ardor insatisfecho, en su búsqueda, que refleja variedad cuando quiere responder a la inmensidad del Todo y que tiene una idea subyacente de la noche como retorno al tiempo inicial en el que el mundo estaba por suceder, donde todo era posible, muy de manifiesto en la frase "Y vuelvo a la vieja y pura noche de la nada". El vocabulario predominante en el libro transmite, por un lado, una sensible inclinación por la luz, savia, vida cíclica y por otro lado, se extiende por el campo del sueño, es decir, por algo que florece y protege, teniendo como contrapunto el campo de la sepultura y lo petrificado. Entre estos dos mundos brilla el cuerpo como un rayo: hijo de la noche que anuncia el amanecer, es la fuerza que transporta la promesa. La noche arraiga pero, al mismo tiempo, tiene una función catártica, liberadora, un espacio místico por excelencia que nos acerca al arcano atemporal, origen y significado de todo, como en S. Juan de la Cruz. En el conjunto de partes que introduce el ya lejano libro de Maria do Sameiro Barroso, titulado Mnemósine, encontramos un fragmento de Mircea Eliade que refuerza esta idea, que surge como una declaración de intenciones, un programa de construcción, de poiesis en el amplio y sentido original de la palabra:«El pasado así desenredado es más que el antecedente del presente: es su fuente. Remontándose a ella, el recuerdo no busca situar los acontecimientos en un marco temporal, sino llegar a lo más profundo del ser ». ¿Y no es, después de todo, este trasfondo de ser el significado último lo que, más allá de los significados con los que se cruza nuestra existencia, la poesía siempre ha buscado de tantas formas diferentes? A Noite e as Máscaras es un libro de gran coherencia, compuesto por un conjunto de poemas en prosa, atravesados ​​por líneas maestras que, creando sus ritmos más profundos, aseguran su unidad. No es un conjunto de fragmentos que se basen en la inconclusión y la dispersión: más bien, estos poemas se funden en un todo, como afluentes de diferentes orígenes que espesan el flujo en un solo curso rumbo a un solo horizonte. Cada afluente es una especie de memoria cristalizada, producto de las transfiguraciones que en él opera el propio lenguaje y que arrastra la fuerza del texto en su empeño por llegar a la inmensidad del mar del espíritu: «Los recuerdos son planetas aislados en el misterio de su música », leemos en el poema« Esfinges ». Los poemas en prosa, que aquí se presentan, son los rostros de una búsqueda interminable y decidida. Buscan tomar el aliento de algo que el mundo da y esconde al mismo tiempo, una realidad que juega al escondite con la ansiedad humana; su estilo es una música de sugerencias donde «Llega un aliento más fuerte (…) de la mano de las palabras», como leemos en el poema «Respirar». En algunos poemas ("Noches blancas", "Penélope" y otros) hay vagas sugerencias narrativas, como si las estrellas fugaces se desgarraran del cielo del texto en un breve vértigo, vagos impulsos de ficciones, un confabular que nunca cae en la tentación diegética, a diferencia de lo que ocurre con los poemas en prosa de Aloysius Bertrand o Baudelaire. Estos breves, casi imperceptibles bocetos no son más que una tensión entre sueño y realidad, entre el pasado revuelto por el sentimiento y el pensamiento y un presente siempre cautivado por las mil flores del momento, recordando la atmósfera otoñal de los poemas en prosa de Verlaine o Stefan George, y queriendo invocar una ausencia que cree es reflejada en la presencia de lo que nos rodea, pero que la mirada poseída por el diablo de la costumbre no puede ver, como cuando nos miramos en un espejo, buscando en la imagen reflejada lo que el original no nos deja ver. También en ese aspecto, encuentro en estos poemas algo de la maravillosa indeterminación que caracteriza el lenguaje de ciertas historias, aunque desprovisto de la trama fabulista que las caracteriza y reducido solo a un ambiente en el que los elementos naturales adquieren un brillo inquietante que, en cierto modo, los convoca como testigos o agentes del cruce y del descubrimiento que pretende poner en marcha. En este pasaje se confunde el sujeto lírico con las imágenes que crea el texto, constituidas por sus máscaras.

Se trata de una poesía que otorga a los sentidos una amplia proyección espiritual que busca captar las correspondencias sutiles en las cosas, a través de dispositivos cinestésicos ("Solo el viento se escuchó como una caricia de marfil blanco"), otorgando a los datos inmediatos de la conciencia el valor de las señales de una verdad remota o, por usar una hermosa frase de uno de los poemas, dándoles una “luz pura que aún no ha cristalizado en forma de cosas tangibles”. Poesía y prosa se funden en estos textos en los que la música es un atractivo de la poesía, cumpliendo uno de los propósitos originales del poema en prosa romántica. Como si la prosa del mundo se sublimase, se decantase, se evaporase en raros sonidos que presentan el misterio de la vida como una ofrenda. El amor atraviesa estos poemas como una sombra, una irrealidad que nunca se asentará y que, como cualquier otra forma de belleza, tendrá una vida fugaz. Su objeto es algo indefinido, el vacío que convoca los ejercicios del deseo. Hay, pues, un tú impreciso que sustenta estos enunciados veloces que parecen despeñarse en los abismos del sentido, en una libertad que a veces evoca los vuelos de la escritura automática. Cada poema es una máscara, una imagen tomada del lento fluir de una tristeza que sabe reinventar la realidad, un fingimiento escenificado por la esencia de las palabras que se presentan como un rostro que «absorbe nuestra savia y nos imprime sus contornos».


José Manuel de Vasconcelos



( Trad. Gema Estudillo )


viernes, 1 de enero de 2021

Cuando los árboles hablaban la lengua de las cigarras, Manuelle Parra Serault

Cuando los árboles hablaban la lengua de las cigarras.

Ed. Garvm

Col. Garvm poesía

2020

Manuelle Parra Serault


                                                                                                                Gema Estudillo


Cuando los árboles hablaban la lengua de las cigarras es el primer poemario de Manuelle Parra Serault. Nacida cerca de Montpellier, hija del exilio español, poeta y grabadora, se define a sí misma como “ francoespañola que vive en la línea indecisa de una frontera mal cosida”. Activista cultural y organizadora de los encuentros poéticos de Voces de Extremo en Francia, Parra ha sabido buscar, profundizar y extraer de la experiencia vital que supuso el exilio español, en los campos de concentración franceses, la esencia poética del grito desgarrado de sus protagonistas. 

Como ella misma cuenta, su padre pasó por seis campos de concentración y de trabajo antes de callar para siempre y vivir de espaldas a sus raíces. El profundo dolor, la ausencia de memoria a lo largo de la mayor parte de su vida fue la que le impulsó a estudiar, investigar y crear dentro de la recuperación de la memoria histórica, porque “el hombre, memoria de las civilizaciones,/avanza con dificultad en los bordes del destino/hacia las luces que se apagan/ hacia las persianas que se cierran” .

La poesía de Manuelle Parra, de gran impronta plástica como sus grabados, no en vano ella reconoce que no sabe qué surge primero, si el poema o el grabado, ( “ simple boceto de un legado no consensuado./ Mi historia, la que llevo puesta/ grabada en las entrañas del corazón/ estampa de estos dolores amontonados/ de esta hambre jamás satisfecha…” ) se yergue sobre la conciencia social de los perdedores y entronca con la mejor literatura del exilio resultado de aquella experiencia: El caballo griego de Manuel Altolaguirre, Diario de Djelfa de Max Aub o Los días están contados de Gil-Albert. ( “ un cúmulo de separaciones/ hatillos a modo de bandera/las manos en los bolsillos para cruzar la frontera que no deja de extenderse/ este largo peregrinar transmitido en herencia por mis antepasados lejanos…” ). La denuncia, el miedo o la resistencia al olvido son temas frecuentes en muchos de sus poemas. Ya Aznar Soler en su artículo “ El campo de concentración francés como espacio escénico en la literatura dramática del exilio republicano español en 1939” analizó la importancia que tuvo para muchos de los intelectuales españoles el haber pasado por estos campos. Manuella Parra ha trabajado también y estudiado en esta línea las manifestaciones artísticas, fundamentalmente plásticas, que fueron capaz de llevar a cabo los hombres y mujeres que allí se encontraban internados. Para Parra, el hombre desposeído de todo, a veces de los más elementales enseres para el aseo o la nutrición, habiéndolo perdido todo, como bien explicó también Jorge Semprún en La escritura o la vida, se aferra a la palabra o al arte como última esperanza ( “ Cada ave en estas rejas/libera nuestros sueños./ Los pocos rayos de luz/reaniman nuestras vidas/ y las cenizas de la desgracia/se sepultarán por fin”).

Pero Manuelle Parra, concienciada también de los grandes males del presente, denuncia en sus poemas la tragedia de la inmigración en las costas europeas, los desastres medioambientales, el poder destructor del turismo de masas o “ la falta de transparencia/sobre la verdad de la guerra/asesinos invisibles/ a la conquista de los mercados/ y el dinero acumulado/ por los trabajadores de fábricas que moldean las armas definitivas/ que un día les harán llorar”. 

Poesía de la conciencia crítica como agua clara y transparente que Manuelle Parra, como quien recorre kilómetros en el tiempo para hacer una ofrenda guardada durante años, devuelve a su lugar de origen y la deposita en su cauce natural.

domingo, 28 de junio de 2020

CUANDO LOS ÁRBOLES HABLABAN LA LENGUA DE LAS CIGARRAS, Manuela Parra


Aquí un adelanto de mi próxima traducción para Garvm Poesía: Cuando los árboles hablaban la lengua de las cigarras, de Manuela Parra ( Francia ). Artista multidisciplinar: grabadora, poeta, novelista y promotora de los encuentros Voces del extremo en Francia. Hija de españoles emigrados a Francia durante la Guerra Civil. Parra ha dedicado toda su vida a mantener vivo el recuerdo de tantos españoles que pasaron por los campos de concentración franceses tras la derrota del gobierno republicano español. Este poemario, cargado de memoria y agradecimiento, es tan sólo una pequeña muestra de todo ello. 



El prisionero, Manuela Parra.
Traducción del francés: Gema Estudillo
https://anchor.fm/audiosdeconsumo/episodes/Manuela-Parra-Francia---Gema-Estudillo---El-prisionero-eelr05/a-a2amee6


Próxima publicación: Septiembre 2020

sábado, 25 de abril de 2020

DESCATÁLOGO DE LIBROS RAROS Y EXTRAVIADOS

Publicamos el Descatálogo de libros raros y extraviados. El catálogo recoge algunos de los libros y plaquettes de Malvarrosa editorial, La gata loca, Ediciones del 1900, Aullido libros, Palabra Ibérica, Las hojas del baobab, Alameda 39, Garvm poesía y La oveja negra. Un recorrido por una labor editorial de 40 años a través de libros difíciles de encontrar hoy en ferias y librerías.
El catálogo contiene algunas primeras ediciones y primeros libros de algunos autores. Este listado sirva de muestra:

Alfons Cervera, Un jardín con peces de colores y pájaros sonámbulos.
Eva Vaz, Elegía a una sombra.
Fernando Garcín, Nawi/ La mirada Trivia.
Hipólito Navarro, Relatos mínimos.
Isabel Bono, Mi padre.
Jesús Zomeño, Del eterno regreso
Juan Puchades, Un tornillo en la costa
Mercedes Arancibia, Nunca conocí a nadie que se llamara Carlos
Omar Pimienta, La libertad: ciudad del paso.


Descubre el catálogo pinchando en el siguiente enlace:


Pedidos y contactos en alameda39@outlook.com

martes, 6 de agosto de 2019

MARÍA CARVAJAL. No estoy perdida


No estoy perdida
María Carvajal
Col. Garvm poesía
Asociación Cultural Garvm
2019
6 €

No estoy perdida es el poemario de María Carvajal que hemos publicado en la colección Garvm poesía. Si bien es el primer poemario de la autora, Carvajal no es nueva en estas lides. Hace años que participa en lecturas y en antologías, organiza encuentros literarios y participa en ellos dentro y fuera de Cáceres, ciudad donde reside. Es también correctora de estilo. "No estoy perdida" es un poemario sincero, franco, en el que una voz limpia y libre de artificios realiza un recorrido por aquellos lugares importantes para la autora: el poder de la amistad, la capacidad de cuidar a nuestros seres queridos, la denuncia de las nefastas consecuencias del capitalismo feroz, el consumismo, el medio ambiente, el hipócrita negocio de las farmacéuticas, en definitiva, la vida cotidiana de la gente de a pie. María Carvajal nos ofrece una poesía desnuda, casi confidencial de todo aquello de lo que hablaríamos si mantuviéramos una conversación sincera de noche, al calor de una luz tenue y frente a un par de copas de buen vino. La poética del mundo cuando la ciudad se apaga, se encienden las farolas y miramos la vida desde lejos a través del cristal de una ventana. Intimismo, reflexión, denuncia y recogimiento son los rasgos que definen este libro que atraerá seguro la atención de los lectores.


DE RECUERDOS Y OLVIDOS

Parece que ha pasado un siglo desde que te fuiste.
No sé en qué parte de la casa se perdieron tus pasos
que ya no oigo.
No sé cuándo fue la última vez que nuestra gata
se acurrucó sobre tus piernas,
ni sé si se acuerda de ti a la hora de la siesta
( te habría gustado conocer
a su nuevo compañero, tan peludo y suave como ella ).
Ya no hay ropa tuya en el cesto de la colada.
Ya no llegan cartas a tu nombre.
Ya no suena tu despertador.
Ya no se bebe vino aquí. Si no hay un brindis contigo,
el vino se vuelve triste.
El tiempo todo lo cura, dicen.
Con el tiempo todo se olvida, aseguran.
Pero es cruel el tiempo cuando borra tu imagen
tan nítidamente
como si nunca hubieses existido.
La soledad me golpea cada día para recordarme
que durante años me olvidé de ella.
Sé que esto no es un sueño,
pero me queda el consuelo de saber
que separarnos ha sido
un acto de amor.

Pedidos en alameda39@outlook.com