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jueves, 29 de abril de 2021

GARY SNYDER. ALAMEDA 39.4

Traducción de Pedro Sánchez para Alameda 39.4

Poeta, activista medioambiental, educador, profesor de escritura creativa, antropólogo y mucho más. Nacido en California en 1930, se crió en pequeñas granjas del noroeste de Norteamérica. Desde muy joven se sintió fascinado por la cultura de los indios americanos, su vida tribal y su armoniosa relación con la naturaleza, en su juventud se hizo experto montañero y en técnicas de supervivencia, desempeñando diversos empleos relacionados con la vida en el bosque y en zonas montañosas. Estudió antropología y como contraste o complemento a su pasión por la naturaleza en estado salvaje, se interesó por las culturas y espiritualidad orientales, la meditación, el budismo Zen, los haikus japoneses o la pintura china, que el considera antídotos contra las “enfermedades” de Occidente. A mediados de los años 50 estudia japonés y chino en la Universidad de California, en San Francisco, donde comienza a publicar su poesía y a relacionarse con los máximos exponentes de la cultura Beat; Allen Ginsberg, Jack Kerouac y Lawrence Ferlinghetti. Los años siguientes los pasó viajando por el mundo, especialmente por Asia, embarcado en diversas aventuras y proyectos culturales, sociales y literarios. La poesía de Snyder es de línea clara y sencilla, en verso libre, con influencias de las obras de Whitman, Ezra Pound, la poesía oriental y la tradición oral. Su poesía habla de la vida cotidiana y el orden social, tejidos con sus experiencias de dimensión mística y religiosa, a la vez que enfoca sus versos sobre el poder de la Naturaleza, con un alto grado de conciencia ecológica y medioambiental. Ganador del prestigioso premio Pulitzer a mediados de los años setenta, con su obra Turtle Island, y del premio Bollingen a finales de los noventa, sigue en activo como activista y ensayista, publicando lúcidos poemas y ensayos como La práctica de lo salvaje y La mente salvaje (2016).


CANCIÓN DEL GUSTO

Comer las vivas perlas de hierba

Comer huevos de grandes pájaros

la carnosa dulzura apiñada

en torno al semen de árboles que se mecen

los músculos de los costados y las patas

de vacas de voz suave

el brinco en el salto del cordero

el latigazo de la cola del buey

Comer raíces que engordan

bajo tierra

Invocar la vida en los vivaces

puntos de luz que giran encerrados

en el espacio

escondido en la uva

Comer cada uno la semilla del otro

comernos

ah, el uno al otro

Besar a tu amante en la boca de pan:

labio a labio


PARA LOS HIJOS

Las crecientes colinas, laderas,

de estadísticas

ante nosotros,

la empinada subida

de todo, arriba,

más arriba, mientras todos

vamos hacia abajo.

En el próximo siglo,

o en el siguiente a ese,

dicen,

habrá valles, pastos

donde poder reunirnos en paz

si lo conseguimos.

Para escalar las futuras crestas

una palabra para ti,

para ti y para tus hijos:

permaneced juntos

conoced las flores

id hacia la luz


SÓLO UNA VEZ

casi en el ecuador

casi en el equinoccio

exactamente a medianoche

desde un barco

la luna

llena

en el centro del cielo.


KIOTO: MARZO

Unos cuantos copos leves

caen en el débil sol;

los pájaros cantan en el frío,

un avetoro junto al muro. Los brotes

de ciruela prietos y helados germinarán pronto.

La luna comienza su primer cuarto,

una borrosa rodaja al oeste

en el ocaso. Júpiter a medio camino,

arriba al final de la meditación

nocturna. El grito de la paloma

vibra como un arco.

Al amanecer la cima

del monte Hiei se cubrió

de polvo blanco; en el aire claro

los pliegues de las verdes colinas

que se hunden alrededor de la ciudad

son cortantes, respirar duele. Bajo los tejados

los amantes se alejan, de la cálida maraña

de suaves cuerpos bajo la colcha

y rompen el agua helada para la cara

y despiertan y alimentan a los hijos

y a los nietos que adoran.


CAMBIO DE PAÑALES

!Parece tan inteligente¡

boca arriba

sus dos pies agarrados por mi mano

sus ojos de un lado a otro,

sobre un póster gigante de Jerónimo

con un rifle de repetición Sharp sobre las rodillas.

Abro, limpio, él ni lo nota,

ni yo tampoco.

Piernas y rodillas de bebé

los dedos de los pies como guisantes

pequeños pliegues, para comérselos,

ojos brillantes, relucientes orejas

el pecho inflado al tomar aire.

No te preocupes, amiguito

tú y yo y Jerónimo

somos hombres.


ESTÁN LOS QUE LES GUSTA ENSUCIARSE

Están los que les gusta ensuciarse

y arreglar cosas.

Esos beben café al amanecer,

cerveza después del trabajo.

Y aquellos que se mantienen limpios

y lo observan todo,

para desayunar toman leche

y zumo por la noche.

Están los que hacen ambas cosas.

Esos beben té.

Sumisión anónima.

viernes, 1 de enero de 2021

Revista de poesía Alameda 39.7

Editorial de la revista Alameda 39.

Núm. 7


Hace ahora 20 años, cuando empecé a estudiar alemán, descubrí la palabra Kulturbeutel que significa bolsa de aseo. Siempre me pregunté cuál sería el origen de esta palabra y qué relación tenía la cultura con el aseo.

Con el uso las palabras se desgastan, van perdiendo la relación con su referente y volver a la etimología es un viaje apasionante de regreso por los caminos que atan el lenguaje humano a la realidad. Descubrir cómo nos hemos formado, cómo percibimos el mundo, cuál era la percepción que teníamos de un objeto justo en el momento de mimetizarlo o plagiarlo por medio lenguaje y estamparlo en alguna palabra, volver a la casilla de salida nos sirve para conocernos. 

Algunos años más tarde y gracias al libro de Fernando Broncano Cultura es nombre de derrota, aprendí que " cultura" proviene de la palabra latina "colore". De ella derivan palabras como cultivar ( el cuidado para hacer crecer las plantas aplicando una determinada sabiduría), colonia ( el lugar en el que se reúnen los colonos, las personas que trabajan o cuidan la tierra y con sus cuidados hacen crecer una determinada sociedad ), culto ( el trabajo o el cuidado para hacer crecer el espíritu), cultura ( el trabajo o los cuidados para hacer crecer la dimensión humana), colonizar entonces, no era asentarse en un territorio para expoliarlo sino para cuidarlo. Las entrañas de Kulturbeutel, por fin, se abrían de par en par: la bolsa de aseo es la bolsa de los cuidados. Escribí entonces un post en Facebook que decía así: “En los tiempos que corren convendría enarbolar menos banderas y símbolos y "asearnos" un poco más, consumir más cultura y menos black friday”. 

Los misteriosos e imperceptibles hilos que atan el lenguaje a la realidad, la aprehenden e imitan, son mágicos. ¿ Qué fuerza descomunal conmovería al mono-hombre a imitar la naturaleza por medio del lenguaje para poseerla y doblegarla sin poder oponer resistencia? 

Durante este año nefasto, que acabamos de dejar atrás, hemos vivido imágenes dantescas que pensábamos veríamos sólo en el cine: pérdida de amigos y familiares, aumento de las distancias sociales, restricciones de muestras de cariño y de movilidad… y, sin embargo, la cultura estuvo ahí para acompañarnos. En los peores momentos, el cine, la música, los libros...cuidó y sanó nuestro espíritu, curó nuestras heridas, nos exhaló un soplo de esperanza, e incluso, nos salvó de la locura, la depresión y la soledad. 

No importa en qué lenguaje ocurra el hecho poético. No importa la forma en la que se materialice: notas musicales, lenguaje plástico, símbolos matemáticos o lingüísticos, jeroglíficos, movimiento corporal, danza … el hecho poético en sí es anterior a todos ellos y los trasciende, trasciende géneros y disciplinas artísticas.

Con el libro de Manuela Parra, que aquí reseñamos, aprendimos que es en los peores momentos de la humanidad, en el exilio político, en la ausencia de libertad en los campos de concentración, en la prisiones, en los momentos en los que el ser humano lo ha perdido todo, trabajo, casa, amigos, hijos… donde el hecho poético se manifiesta de forma más intensa y se convierte en una necesidad vital.

¿ Es posible escribir poesía después de Auschwitz? ( Adorno). Sí, definitivamente sí. Y durante Auschwitz también. No sólo posible, sino necesaria; mucho más cuando al hombre le es arrebatado el derecho a la palabra, a la cultura, al cuidado de uno mismo y de los otros.

Poesía fue aplaudirnos los unos a los otros, escribir en la ventanas que pronto saldríamos de esta, preguntar a nuestros vecinos si podíamos ayudarles, subirles la compra hasta el quinto, llamar a los amigos cuando perdieron al amor de su vida, a su padre o a alguien cercano, escuchar por el mero hecho de saber que a alguien le hace bien, recibir llamadas de amigos casi olvidados interesándose por nosotros, sostener a los niños para que no sufrieran y que siguieran pensando que la vida era bella y valía la pena vivirla y de que a pesar de todo, “ todo esto pasará”.

Poesis no es el virtuosismo de la técnica, no es la orfebrería lingüística, no es el artificio literario, no es la industria cultural ( industria - cultural ¡ qué combinación !), sino la búsqueda de la belleza, la belleza poética que no estética, y es esa semilla la que quizás debemos cuidar.

domingo, 5 de julio de 2020

REALIDAD, José Manuel Benítez Ariza

Realidad, José Manuel Benítez Ariza
La isla de Siltolá. Sevilla
2020

Por Gema Estudillo.

Realidad, de José Manuel Benítez Ariza, debió haber llegado a mi buzón a mediados de marzo; sin embargo, no pudo ser, pues su autor no pudo realizar su envío hasta pasada la cuarentena del Covid19. Comprenderán que un poemario llamado Realidad me haga cuestionar, tras su lectura, si yo habría abordado su análisis de la misma manera de haber recibido el libro a su debido tiempo. La “nueva normalidad” o “neorrealidad” en la que se circunscribió su lectura me obligó a abordar el comentario de la misma teniendo en cuenta algunos postulados de la Estética de la Recepción. En el punto de partida de dicha estética encontramos lo que Gadamer denominó en su hermenéutica “horizonte de expectativas” tanto del autor como del lector. Los materiales con los que Ariza trabaja su poemario provienen, por un lado, de la profunda observación que ha desarrollado gracias al acuarelismo; por otro, de la experiencia vital que le proporciona la meditación e indagación en la realidad necesarias para llevar a cabo el hecho literario. Entre las expectativas que pudo manejar para escribir su libro, nunca estuvo, con toda seguridad, la de escribirlo para un lector cuya percepción de la realidad vendría condicionada por el hecho de vivir, o haber vivido, una pandemia.
Nos interesa, por tanto, anotar, al menos de pasada, los dos horizontes que perfiló Jauss al aplicar la teoría de Gadamer a los estudios literarios: por un lado, el horizonte de expectativas conforme al cual el autor produjo el texto: el deseo de atrapar lo trascendente, efímero y casi imperceptible en una sociedad abocada al trabajo, al compromiso social, a la rapidez y poca significación de las ideas, poco acostumbrada a la observación de la naturaleza y a la vida contemplativa, y por ende, despegada de la realidad intangible de las cosas; y por otro, el horizonte de expectativas del presente desde el cual dialoga el lector con el texto, que en mi caso, condicionada por los estrechos límites de una realidad circuncidada durante casi tres meses, consistía en hallar en la palabra un lugar al que huir de esa extraña “nueva” realidad impuesta que me proporcionara, al mismo tiempo, el ánimo suficiente para afrontarla. En el poema final: 

LA DIFERENCIA

Será todo tan simple
como la diferencia entre estar y no estar.

El canto de los pájaros
o el olor de la jacaranda en flor
en la honda madrugada
no tenderán a converger
en tu clara conciencia
de otra mañana jubilosa.

Faltará esa conciencia,
pero allí seguirán,
dando razón de ser a la mañana,
las flores y los pájaros.

Y nadie notará la diferencia.

hay, pues, un horizonte del autor y otro del receptor, uno del pasado y otro del presente, que confluyen y acaban encontrándose condicionados por el antes y el después de una determinada experiencia vital: la privación de libertad, que añade una carga semántica con la que el autor no contó.
El libro consta de cinco partes: Realidad, Diez acuarelas, Diagnósticos razonados, Waterford y Fugaces. Su poema “Realidad” es, también, toda una declaración de intenciones: “Si miras con ojos entornados, /si sostienes esa mirada anómala, / pierde la realidad su consistencia sólida, sus perfiles precisos, / y todo tiende a disolverse/ o a volatilizarse, /… Es lícito, por tanto, dudar de ella.” En esa duda, en ese lugar impreciso entre lo real y lo imaginario, la vigilia o el sueño, la imagen o su reflejo, la intuición o la seguridad, es donde se sitúa el poeta y donde, quizás la vida, adquiere mayor sentido. “Alguien trazó a tus pies un círculo de tiza/ y te dijo que nunca debías transgedirlo.” Es el margen en donde el poeta se sabe “poroso y hecho también de material soluble.”. La niebla o la lluvia, la conciencia o la inconsciencia, “la levedad de lo invisible que sustenta y calla”, el gris del claroscuro, el limbo entre la vida y la muerte. La realidad y la neorrealidad en la que autor y lector se encuentran.
En Diez acuarelas los poemas no escapan a la pincelada acuosa con la que el poeta quiere plasmar la realidad en el lienzo de papel. El color ( “ Busca uno esa sombra, esa penumbra azulada sustraída a ese otro azul ígneo, gaseoso, del que venimos”) , la luz ( “ Y aquí y allá un toque de blanco:/ últimas galas de la muerte”) y el volumen ( “ Detrás, la posibilidad – sólo la posibilidad – de espacios habitados, de estancias oreadas y de profundidades en penumbra”) juegan un papel importante en el diálogo que el poeta establece con la realidad ( “ Pintas o miras estas casas como quien se abraza al pretil que le impide caer la otro lado” ).
La observación de la naturaleza como fuente de reflexión y de conocimiento nos aboca, indefectiblemente, a la cuestión del tiempo, del tránsito hacia la muerte (“La muerte está en el centro, no antes ni después. / Fluyen todos tus días hacia ella/ como el agua que corre al sumidero” o “Debo dejar de ser para fluir”). La permanencia o mutabilidad de las cosas que nos rodean: juguetes, desechos, “zapatos rutilantes”, anuncios de viajes, se convierten así en objetos-testigo del paso del tiempo (“También los humildes enseres nuestros son/ vestigios de otro tiempo, de otra vida”. )
A la aguda observación, a la capacidad del poeta para captar el instante preciso en que la realidad muta, debemos también algunas preciosas imágenes, como la del momento en que los “vendedores de paraguas en todas las esquinas/ han trocado su oscura mercancía, su carga de murciélagos dormidos, / en prestigiosas gafas de cristales tintados” o “En la batea del puesto de pescado toda esa quincalla de perecederos brillos “.
Con un bagaje tan denso y apreciado, y atendiendo a las especialísimas circunstancias en que se produjo su lectura, debo reconocer que Realidad llegó como agua de mayo y que, como muchas otras manifestaciones artísticas que vinieron a salvarnos durante unas durísimas semanas, cumplió, con creces, lo que Jauss denominó “función social de la poesía”. Jauss afirmaba que "La literatura y el arte sólo se convierten en proceso histórico concreto cuando interviene la experiencia de los que reciben, disfrutan y juzgan las obras. Ellos, de esta manera, las aceptan o rechazan, las eligen y las olvidan.”. Elijo disfrutarla y, tras la ardua empresa con la que autor y lector intentan desenmarañar los hilos y nudos que conforman nuestra realidad y establecer un cruce de caminos donde encontrarse, agradezco a Benítez el regalo citando los delicados versos de este poema:

LOS CUATRO ELEMENTOS

A ti reintegraré mi cuerpo, tierra.
Agua, a tu cielo volverá la parte
de mí que es agua. A ti devolveré,
aire, cuanto de mí al aire pertenece.

Como un niño que acaba de construir
un castillo en la arena y lo abandona
-Aire, agua, tierra – al viento y la marea.

Y si vida y espíritu no son
sino particulares formas
de la conflagración de cuanto existe,
a ella devolveré la llama que arde en mí,
y así la deuda quedará saldada.


Otros vendrán y tendrán otras visiones. No dejen de disfrutarla.

sábado, 25 de abril de 2020

DESCATÁLOGO DE LIBROS RAROS Y EXTRAVIADOS

Publicamos el Descatálogo de libros raros y extraviados. El catálogo recoge algunos de los libros y plaquettes de Malvarrosa editorial, La gata loca, Ediciones del 1900, Aullido libros, Palabra Ibérica, Las hojas del baobab, Alameda 39, Garvm poesía y La oveja negra. Un recorrido por una labor editorial de 40 años a través de libros difíciles de encontrar hoy en ferias y librerías.
El catálogo contiene algunas primeras ediciones y primeros libros de algunos autores. Este listado sirva de muestra:

Alfons Cervera, Un jardín con peces de colores y pájaros sonámbulos.
Eva Vaz, Elegía a una sombra.
Fernando Garcín, Nawi/ La mirada Trivia.
Hipólito Navarro, Relatos mínimos.
Isabel Bono, Mi padre.
Jesús Zomeño, Del eterno regreso
Juan Puchades, Un tornillo en la costa
Mercedes Arancibia, Nunca conocí a nadie que se llamara Carlos
Omar Pimienta, La libertad: ciudad del paso.


Descubre el catálogo pinchando en el siguiente enlace:


Pedidos y contactos en alameda39@outlook.com

jueves, 5 de septiembre de 2019

FERNANDO CABRITA, El poema triste de Dios

En El poema triste de Dios, de Fernando Cabrita, nos asomamos a la vida de un dios eterno y solitario cansado de ser omnipresente. Dios, arrinconado por la ciencia, vaga de aquí a allá por el mundo en busca de fieles. Consciente de su cada vez más acuciante soledad, decide ponerse en forma en el gimnasio o hacer campaña electoral en la televisión nacional para captar adeptos o fieles seguidores. El poema triste de Dios está escrito desde una perspectiva tragicómica y acerca al lector a un dios que lucha por ser humano, se lamenta de su propia eternidad, que percibe como un castigo, y añora la presencia de una compañera. Este dios ridículamente omnipotente pero viejo y solo, que cambiaría su propia transitoriedad por sentir el abrazo de una mujer en un salón de baile y arrastra su pesada eternidad como la bola de un reo al final de su grillete, acaba irremediablemente robándonos el corazón.Poesía existencial del siglo XXI.


El poema triste de Dios, Fernando Cabrita.
Edición bilingüe. Trad. a cargo de Gema Estudillo y Uberto Stabile.
Col. Garvm poesía.
6€

martes, 6 de agosto de 2019

MARÍA CARVAJAL. No estoy perdida


No estoy perdida
María Carvajal
Col. Garvm poesía
Asociación Cultural Garvm
2019
6 €

No estoy perdida es el poemario de María Carvajal que hemos publicado en la colección Garvm poesía. Si bien es el primer poemario de la autora, Carvajal no es nueva en estas lides. Hace años que participa en lecturas y en antologías, organiza encuentros literarios y participa en ellos dentro y fuera de Cáceres, ciudad donde reside. Es también correctora de estilo. "No estoy perdida" es un poemario sincero, franco, en el que una voz limpia y libre de artificios realiza un recorrido por aquellos lugares importantes para la autora: el poder de la amistad, la capacidad de cuidar a nuestros seres queridos, la denuncia de las nefastas consecuencias del capitalismo feroz, el consumismo, el medio ambiente, el hipócrita negocio de las farmacéuticas, en definitiva, la vida cotidiana de la gente de a pie. María Carvajal nos ofrece una poesía desnuda, casi confidencial de todo aquello de lo que hablaríamos si mantuviéramos una conversación sincera de noche, al calor de una luz tenue y frente a un par de copas de buen vino. La poética del mundo cuando la ciudad se apaga, se encienden las farolas y miramos la vida desde lejos a través del cristal de una ventana. Intimismo, reflexión, denuncia y recogimiento son los rasgos que definen este libro que atraerá seguro la atención de los lectores.


DE RECUERDOS Y OLVIDOS

Parece que ha pasado un siglo desde que te fuiste.
No sé en qué parte de la casa se perdieron tus pasos
que ya no oigo.
No sé cuándo fue la última vez que nuestra gata
se acurrucó sobre tus piernas,
ni sé si se acuerda de ti a la hora de la siesta
( te habría gustado conocer
a su nuevo compañero, tan peludo y suave como ella ).
Ya no hay ropa tuya en el cesto de la colada.
Ya no llegan cartas a tu nombre.
Ya no suena tu despertador.
Ya no se bebe vino aquí. Si no hay un brindis contigo,
el vino se vuelve triste.
El tiempo todo lo cura, dicen.
Con el tiempo todo se olvida, aseguran.
Pero es cruel el tiempo cuando borra tu imagen
tan nítidamente
como si nunca hubieses existido.
La soledad me golpea cada día para recordarme
que durante años me olvidé de ella.
Sé que esto no es un sueño,
pero me queda el consuelo de saber
que separarnos ha sido
un acto de amor.

Pedidos en alameda39@outlook.com


lunes, 14 de enero de 2019

ARTURO BORRA, en Alameda 39. 3

Arturo Borra nació en Argentina, en 1972. Es licenciado en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Entre Ríos y doctor en Estudios Interdisciplinarios de la Comunicación en la Facultad de Filología, Traducción y Comunicación de la Universidad de Valencia. Ha publicado el libro de prosa poética Anotaciones en el margen (MLRS, Valencia, 2008; Ediciones 4 de Agosto, Logroño, 2014), las plaquettes Cielo partido (Zahorí, Alzira, 2009), La vigilia del deseo (Ediciones Loto, Rosario, 2013) y Esplendor saqueado (Ejemplar Único, Alzira, 2015) y los poemarios Umbrales del naufragio (Baile del Sol, Tenerife, 2010), Figuras de la asfixia. El libro de los otros (Germanía, Alzira, 2012; Tigres de Papel, Madrid, 2014), Para trazar lo (im)posible (Margomar, Madrid, 2013) y todo tanto (Tigres de Papel, Madrid, 2016). Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, portugués, gallego y rumano. Asimismo, ha publicado el libro de ensayos Poesía como exilio. En los límites de la comunicación (Prensas Universitarias de Zaragoza, Zaragoza, 2017). Su blog es: http://arturoborra.blogspot.com.es/

RUTA IMPOSIBLE

Llegados hasta aquí
no hay descanso: transitan
por las venas gorriones
dispuestos a estrellarse.

En esas regiones donde copulan los días
con los surcos tristes de la noche –volar sólo
es un ejercicio a tientas
que arrebata a las piedras una ruta
imposible.


(De Umbrales del naufragio, Baile del Sol, Tenerife, 2010)


***


En la rama más alta
la soledad: fecunda la memoria
de las flores    traza un vuelo hacia una tierra
impronunciable: ¿qué será de la simiente
esparcida en la cantera
del tiempo? ¿De la otra historia
cuando la noche traza el inventario de los muertos?
¿Y qué de la lluvia
a pesar de todo y de siempre
arrastrando fantasmas más lejos
donde se gesta invisible
el abrazo?

En la rama cortada
la insistencia del brote.

(De Para trazar lo (im)posible, Amargord, Madrid, 2013)

***

últimamente 
la sintaxis arrasada
no deja sitio
a julio

no lava sus culpas
no rescata del cantero
frutos para nutrir su presente 

quiere dar oxígeno
y se asfixia 
se hace 
mundo roto/ no puede
con todos sus pedacitos en el sueño
no sabe barrer/ ya no sabe cómo
barrernos esa tristeza/ dejar 
que esos tumultos de abajo
afloren griten liberen
a las bestias
dulces que lloran
solas en sus jaulas

últimamente 
no recuerda 
transeúnte
que la recorra 
buscando 
un terrón suelto
al fondo
del poema

(De Desde lejos, inédito)


Publicado en el número 3 de la revista de poesía Alameda 39.

CARLA BADILLO CORONADO en la antología Hey Jack Kerouac. La oveja negra.

Carla Badillo Coronado (Quito, 1985) poeta, escritora, periodista y traductora autodidacta; actualmente vive en Lisboa. Ha publicado los poemarios: Belongings / Pertenencias (Los Ángeles, 2009); Partituras Incompletas (apuntes de música y otras obsesiones (Cuenca, 2013), y El color de la granada (Madrid, 2016). En ficción ha publicado la novela breve Abierta sigue la noche (Quito, 2016), difundida con la Campaña Nacional de Lectura Eugenio Espejo. Ha colaborado para diversas revistas dentro y fuera de su país; y textos suyos han sido traducido a varios idiomas. Ha ganado varios reconocimientos literarios como el Premio Nacional de Poesía César Dávila Andrade 2011 y el XXVIII Premio Internacional de Poesía de la Fundación Loewe, a la Creación Joven. Mantiene una librería en Saturno, al resguardo de SUN RA, músico de free jazz y profeta del afro-futurismo. Fascinada por lo híbrido y lo fragmentario, se sumerge en diferentes ramas del arte, la traducción y las experiencias de viajes. No obstante, es en la exploración de la música, la improvisación y la performance donde encuentra la posibilidad más genuina de rebelarse contra la tiranía de su propia mente.


ESCENAS NOCTURNAS

Voces estallan en el lugar de las apariciones
Estoy en la barra de E Tutto Qua
Kerouac y Cassady me miran a través de la ventana
Se abrazan como en los viejos tiempos
Una limosina estaciona en la esquina
Dorgee, el mendigo, maldice a los que bajan
Roaring 20´s ofrece placer en letras de neón
Es septiembre, pero adentro los viejos verdes celebran
[Halloween.
Una bruja en topless hechiza a un turista clase A
Mientras afuera, en medio de la niebla,
Dorgee sigue maldiciendo la limosinas
en las que él jamás se subirá.

 ( De Partituras incompletas
Universidad de Cuenca, Ecuador, 2013) 


DERRAMA WHISKY SOBRE TU AMIGO MUERTO

No sé si mañana estaré aquí,
pero en todos los sitios mi voz será la misma.
Raúl Núñez

Raúl Núñez
bienvenido
aquí nadie te conoce.
Sé que tampoco te importa
y menos hoy
que te llevaré de mi mano
a recorrer los no-lugares.
Vamos a pasear, Raúl,
también en mi ciudad
hay aquello que te gusta:
putas
whisky
y perros callejeros
hambrientos de amor.
No iremos a buscar libros
porque no tengo un centavo
voy contigo hoy me basta.
Pero te ofrezco poesía
de la que te encanta
escrita entre orines
escrita entre orines
de calles angostas y largas.
¿Te fijas cómo nos miran, Raúl?
no les hagas caso
te advertí que no te conocían.
Ellos jamás han comido un cannabis flan
ni han cantado baladas de ángeles náufragos
ni han visto a Mick Jagger entre el humo
ni se han emborrachado con Jesús de Nazareth
ni se han preguntado qué ha pasado con Jack Kerouac
ni conocen a la verdadera madre del hijo de Dylan
Thomas
ni les da asco beber la sangre marrón
que abriga un feto de lata de Coca-Cola.
Vamos, Raúl,
vamos a despertar a los muertos
y una vez desempolvados
les contamos que sobrevivió el poema.
¿Escuchas, Raúl?
son llantos de niños recién nacidos
y sus cunas son bolas de fuego
o inmensos cubos de hielo
(ya no hay puntos medios desde
que fuiste a cabalgar la noche).
Sí, Raúl, hace cinco minutos hacía calor
y ahora la lluvia empieza a mojar
nuestros disfraces.
Conozco un viejo Café en el centro
donde podemos guarecernos.
No es como el Cavaller de Neu
en el que te recibía Uberto en el ’91.
Nadie nos tomará una foto
pero al menos estaremos protegidos
mientras bebemos whisky
y me hablas de María
y de alguna novela negra.
Y luego, Raúl,
escribiremos juntos:
EL FUTURO ES UN EPÍLOGO
en el espejo del baño.
Después huiremos.
Pero antes me pedirás
–con tu acento porteño–
que lo haga...
y a mí me temblará la mano.
¡Hacelo, Carla!
¡Hacelo de una puta vez!
y yo te abrazaré fuerte
y te diré casi llorando:
No, Raúl, lo siento
yo no puedo derramar whisky sobre ti.

( Publicados en la antología Hey Jack Kerouac. La huella beat en la poesía en lengua española. La oveja negra, 2018 )