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domingo, 5 de julio de 2020

REALIDAD, José Manuel Benítez Ariza

Realidad, José Manuel Benítez Ariza
La isla de Siltolá. Sevilla
2020

Por Gema Estudillo.

Realidad, de José Manuel Benítez Ariza, debió haber llegado a mi buzón a mediados de marzo; sin embargo, no pudo ser, pues su autor no pudo realizar su envío hasta pasada la cuarentena del Covid19. Comprenderán que un poemario llamado Realidad me haga cuestionar, tras su lectura, si yo habría abordado su análisis de la misma manera de haber recibido el libro a su debido tiempo. La “nueva normalidad” o “neorrealidad” en la que se circunscribió su lectura me obligó a abordar el comentario de la misma teniendo en cuenta algunos postulados de la Estética de la Recepción. En el punto de partida de dicha estética encontramos lo que Gadamer denominó en su hermenéutica “horizonte de expectativas” tanto del autor como del lector. Los materiales con los que Ariza trabaja su poemario provienen, por un lado, de la profunda observación que ha desarrollado gracias al acuarelismo; por otro, de la experiencia vital que le proporciona la meditación e indagación en la realidad necesarias para llevar a cabo el hecho literario. Entre las expectativas que pudo manejar para escribir su libro, nunca estuvo, con toda seguridad, la de escribirlo para un lector cuya percepción de la realidad vendría condicionada por el hecho de vivir, o haber vivido, una pandemia.
Nos interesa, por tanto, anotar, al menos de pasada, los dos horizontes que perfiló Jauss al aplicar la teoría de Gadamer a los estudios literarios: por un lado, el horizonte de expectativas conforme al cual el autor produjo el texto: el deseo de atrapar lo trascendente, efímero y casi imperceptible en una sociedad abocada al trabajo, al compromiso social, a la rapidez y poca significación de las ideas, poco acostumbrada a la observación de la naturaleza y a la vida contemplativa, y por ende, despegada de la realidad intangible de las cosas; y por otro, el horizonte de expectativas del presente desde el cual dialoga el lector con el texto, que en mi caso, condicionada por los estrechos límites de una realidad circuncidada durante casi tres meses, consistía en hallar en la palabra un lugar al que huir de esa extraña “nueva” realidad impuesta que me proporcionara, al mismo tiempo, el ánimo suficiente para afrontarla. En el poema final: 

LA DIFERENCIA

Será todo tan simple
como la diferencia entre estar y no estar.

El canto de los pájaros
o el olor de la jacaranda en flor
en la honda madrugada
no tenderán a converger
en tu clara conciencia
de otra mañana jubilosa.

Faltará esa conciencia,
pero allí seguirán,
dando razón de ser a la mañana,
las flores y los pájaros.

Y nadie notará la diferencia.

hay, pues, un horizonte del autor y otro del receptor, uno del pasado y otro del presente, que confluyen y acaban encontrándose condicionados por el antes y el después de una determinada experiencia vital: la privación de libertad, que añade una carga semántica con la que el autor no contó.
El libro consta de cinco partes: Realidad, Diez acuarelas, Diagnósticos razonados, Waterford y Fugaces. Su poema “Realidad” es, también, toda una declaración de intenciones: “Si miras con ojos entornados, /si sostienes esa mirada anómala, / pierde la realidad su consistencia sólida, sus perfiles precisos, / y todo tiende a disolverse/ o a volatilizarse, /… Es lícito, por tanto, dudar de ella.” En esa duda, en ese lugar impreciso entre lo real y lo imaginario, la vigilia o el sueño, la imagen o su reflejo, la intuición o la seguridad, es donde se sitúa el poeta y donde, quizás la vida, adquiere mayor sentido. “Alguien trazó a tus pies un círculo de tiza/ y te dijo que nunca debías transgedirlo.” Es el margen en donde el poeta se sabe “poroso y hecho también de material soluble.”. La niebla o la lluvia, la conciencia o la inconsciencia, “la levedad de lo invisible que sustenta y calla”, el gris del claroscuro, el limbo entre la vida y la muerte. La realidad y la neorrealidad en la que autor y lector se encuentran.
En Diez acuarelas los poemas no escapan a la pincelada acuosa con la que el poeta quiere plasmar la realidad en el lienzo de papel. El color ( “ Busca uno esa sombra, esa penumbra azulada sustraída a ese otro azul ígneo, gaseoso, del que venimos”) , la luz ( “ Y aquí y allá un toque de blanco:/ últimas galas de la muerte”) y el volumen ( “ Detrás, la posibilidad – sólo la posibilidad – de espacios habitados, de estancias oreadas y de profundidades en penumbra”) juegan un papel importante en el diálogo que el poeta establece con la realidad ( “ Pintas o miras estas casas como quien se abraza al pretil que le impide caer la otro lado” ).
La observación de la naturaleza como fuente de reflexión y de conocimiento nos aboca, indefectiblemente, a la cuestión del tiempo, del tránsito hacia la muerte (“La muerte está en el centro, no antes ni después. / Fluyen todos tus días hacia ella/ como el agua que corre al sumidero” o “Debo dejar de ser para fluir”). La permanencia o mutabilidad de las cosas que nos rodean: juguetes, desechos, “zapatos rutilantes”, anuncios de viajes, se convierten así en objetos-testigo del paso del tiempo (“También los humildes enseres nuestros son/ vestigios de otro tiempo, de otra vida”. )
A la aguda observación, a la capacidad del poeta para captar el instante preciso en que la realidad muta, debemos también algunas preciosas imágenes, como la del momento en que los “vendedores de paraguas en todas las esquinas/ han trocado su oscura mercancía, su carga de murciélagos dormidos, / en prestigiosas gafas de cristales tintados” o “En la batea del puesto de pescado toda esa quincalla de perecederos brillos “.
Con un bagaje tan denso y apreciado, y atendiendo a las especialísimas circunstancias en que se produjo su lectura, debo reconocer que Realidad llegó como agua de mayo y que, como muchas otras manifestaciones artísticas que vinieron a salvarnos durante unas durísimas semanas, cumplió, con creces, lo que Jauss denominó “función social de la poesía”. Jauss afirmaba que "La literatura y el arte sólo se convierten en proceso histórico concreto cuando interviene la experiencia de los que reciben, disfrutan y juzgan las obras. Ellos, de esta manera, las aceptan o rechazan, las eligen y las olvidan.”. Elijo disfrutarla y, tras la ardua empresa con la que autor y lector intentan desenmarañar los hilos y nudos que conforman nuestra realidad y establecer un cruce de caminos donde encontrarse, agradezco a Benítez el regalo citando los delicados versos de este poema:

LOS CUATRO ELEMENTOS

A ti reintegraré mi cuerpo, tierra.
Agua, a tu cielo volverá la parte
de mí que es agua. A ti devolveré,
aire, cuanto de mí al aire pertenece.

Como un niño que acaba de construir
un castillo en la arena y lo abandona
-Aire, agua, tierra – al viento y la marea.

Y si vida y espíritu no son
sino particulares formas
de la conflagración de cuanto existe,
a ella devolveré la llama que arde en mí,
y así la deuda quedará saldada.


Otros vendrán y tendrán otras visiones. No dejen de disfrutarla.

domingo, 8 de septiembre de 2019

Antolejía. Poemas para limpiar el váter. Ballerina Vargas Tinajero



Antolejía. Poemas para limpiar el váter.
Ballerina Vargas Tinajero.
Ed. Liliputienses 2015.

He vuelto al libro de Ballerina del que ya se está preparando la segunda edición. Hay libros a los que siempre se vuelve y te siguen sorprendiendo. La primera vez me lo leí de una sentada pero hoy, que degusto los poemas poco a poco, descubro en ellos nuevos matices, nuevas imágenes, nuevos colores. Antolejía. Poemas para limpiar el váter es un libro muy visual y muy plástico, plagado de escenas urbanas de las noches sevillanas o de pueblos costeros en las noches de verano. Aquí el mayor logro de Ballerina es conseguir pintar en cada poema un cuadro urbano o una escena de la ordinaria vida doméstica y saber combinar, con maestría, el lenguaje esteta con el puramente coloquial. Calidad y modernidad, clasicismo y ruptura del cánon, hacen de este poemario uno de los más originales del panorama literario de los últimos años. Dejo este conmovedor y plástico viaje Regreso al futuro:

BLACK TO THE FUTURE
Tirada en una cuneta intento por quinta vez
Arrancar mi DeLorean
no hay forma
Y me toca andar hasta la gasolinera
Con tacones de aguja y este callo
Entre latas plásticos y cassettes
Destripados en medio del campo
No sé en qué año estoy
Hasta que me oigo decirte
Hasta que nos veo de pronto
Dentro del coche de mi padre
Argo ocilante de cristales empañados
Qué ordinaria eras chica
Y pienso
Que en eso no he cambiado tanto
A pesar de los palos
Y recuerdo
Aminoro el paso
Me siento en una piedra
Y aguardo paciente
Ya no puede faltar mucho
Me veo bajar del coche
Y esconderme con urgencia
En cuclillas tras un árbol
El rugido del motor que arranca
Y araña la noche fría
Marca el final del acto
Y desprecio a esta niñata
Panoli perpleja con las bragas en los tobillos
Observando a su príncipe de polígono
Alejarse sobre sus caballos
Qué tonta era
Entonces no sabía
Entonces esperaba algo
A las dos nos jodieron esa noche
A mí el condensador de fluzo
A ti
A ti te abrieron los ojos a golpes
Pequeña
Con tu propio tubo de escape
Y ya no volvimos a soñar
desde entonces
Incapaces de cerrarlos

jueves, 5 de septiembre de 2019

Revista Cuadernos de humo. Núm 25

Desde Brooklyn y aún con las alas mojadas, me llega el número 25 de Cuadernos de Humo, editado por Hilario Barrero, Jesús Nariño, Antonio del Camino y Luis Suárez Palomo. Un cuaderno que ha conseguido reunir en torno a la hoguera a casi 200 colaboradores entre poetas, críticos y artistas. Como dice Hilario para " echarle leña al fuego y arder juntos". Las bellas, originales y siempre inquietantes ilustraciones, son también de Hilario; por aquello de que en guiso casero no falte ningún avío. Cocina de autor, que se diría hoy. El resultado, unas inestimables cuartillas que siguen creciendo en calidad sin perder su independencia y conservando su espíritu original. Gracias a todos y en especial a Hilario por tomarse la molestia de lanzar las palomas hasta el otro lado del Atlántico. Lo leeré con detenimiento. Después dormirá el sueño de los justos con sus hermanos.

domingo, 11 de agosto de 2019

JOSÉ BLANCO, Denmark Street

Denmark Street
José Blanco
Col. Garvm poesía
Asociación cultural Garvm
2019
6€


Denmark street es el libro de José Blanco que hemos publicado en la colección Garvm poesía. Un poemario profundo, de un dolor apaciguado y una conciencia social insobornable. El autor, atento a los avatares del mundo y de las injusticias que en él se dirimen, se entrega también al amor y a su ausencia con la plena conciencia de que la entrega es el único modo posible de vivir. José Blanco apuntala bien sus versos en la tradición literaria, consciente también de que le será siempre vetada la entrada en jardines " más modernos". Tradición en la forma, modernidad en el contenido. Y mucha música, mucha música de la buena, eje trans-versal de su versos. Valga la redundancia

RAIN FISH

En otra vida he sido pez de lluvia,
explorador anfibio del asfalto,
un alevín de cuerpo transparente
zigzagueando bajo el aguacero.
Un pez de lluvia, un niño, una alimaña,
azul depredador que se alimenta
de torpes guiños tuertos de neón
sobre el espejo roto de los charcos.
Un niño respirando por la herida,
el conductor de un sueño invertebrado,
un dragón desbordando la bañera,
una alimaña amorfa, boqueante.
Boqueaba justo al borde de la asfixia,
boqueaba para desaparecer
a través de tu sexo como sima
profunda que conecta siete mares,
siete puertas abiertas, siete veces
siete vidas de un gato relamido,
hurgando en la basura, en librerías
de viejo, en diccionarios, en mercados
de flores, en museos, en teatros
al aire libre en los que incluso llueve.
Si pienso en otra vida, he sido un príncipe
abisal confinado en su palacio,
un niño que respira por la herida
aquel joven al que mordió un lagarto.

Pedidos en alameda39@outlook.com

martes, 6 de agosto de 2019

MARÍA CARVAJAL. No estoy perdida


No estoy perdida
María Carvajal
Col. Garvm poesía
Asociación Cultural Garvm
2019
6 €

No estoy perdida es el poemario de María Carvajal que hemos publicado en la colección Garvm poesía. Si bien es el primer poemario de la autora, Carvajal no es nueva en estas lides. Hace años que participa en lecturas y en antologías, organiza encuentros literarios y participa en ellos dentro y fuera de Cáceres, ciudad donde reside. Es también correctora de estilo. "No estoy perdida" es un poemario sincero, franco, en el que una voz limpia y libre de artificios realiza un recorrido por aquellos lugares importantes para la autora: el poder de la amistad, la capacidad de cuidar a nuestros seres queridos, la denuncia de las nefastas consecuencias del capitalismo feroz, el consumismo, el medio ambiente, el hipócrita negocio de las farmacéuticas, en definitiva, la vida cotidiana de la gente de a pie. María Carvajal nos ofrece una poesía desnuda, casi confidencial de todo aquello de lo que hablaríamos si mantuviéramos una conversación sincera de noche, al calor de una luz tenue y frente a un par de copas de buen vino. La poética del mundo cuando la ciudad se apaga, se encienden las farolas y miramos la vida desde lejos a través del cristal de una ventana. Intimismo, reflexión, denuncia y recogimiento son los rasgos que definen este libro que atraerá seguro la atención de los lectores.


DE RECUERDOS Y OLVIDOS

Parece que ha pasado un siglo desde que te fuiste.
No sé en qué parte de la casa se perdieron tus pasos
que ya no oigo.
No sé cuándo fue la última vez que nuestra gata
se acurrucó sobre tus piernas,
ni sé si se acuerda de ti a la hora de la siesta
( te habría gustado conocer
a su nuevo compañero, tan peludo y suave como ella ).
Ya no hay ropa tuya en el cesto de la colada.
Ya no llegan cartas a tu nombre.
Ya no suena tu despertador.
Ya no se bebe vino aquí. Si no hay un brindis contigo,
el vino se vuelve triste.
El tiempo todo lo cura, dicen.
Con el tiempo todo se olvida, aseguran.
Pero es cruel el tiempo cuando borra tu imagen
tan nítidamente
como si nunca hubieses existido.
La soledad me golpea cada día para recordarme
que durante años me olvidé de ella.
Sé que esto no es un sueño,
pero me queda el consuelo de saber
que separarnos ha sido
un acto de amor.

Pedidos en alameda39@outlook.com


miércoles, 30 de enero de 2019

GARVM POESÍA

GARVM Poesía es la nueva colección del proyecto editorial que hace apenas año y medio inciamos juntos Uberto Stabile y yo. La familia crece y a nuestra primera colección: los pliegos de poesía Las hojas del baobab, de la que han salido ya 20 números, sumamos la revista de poesía Alameda 39, cuyo número 5 publicaremos la próxima primavera. También a finales del pasado año vio la luz el primer título de la colección La Oveja Negra: Hey Jack Kerouac, la huella beat en la poesía en lengua española. Con GARVM Poesía iniciamos una colección de poesía contemporánea que inaugura el poeta portugués Fernando Cabrita en edición bilingüe. Para información y pedidos: alameda39@outlook.com y @lashojasdelbaobab.


lunes, 28 de enero de 2019

Laura Giordani. Monte adentro [ Imantaciones ]

Laura Giordani (Córdoba, Argentina), escritora, poeta y docente. Ha publicado Materia Oscura (2010, Baile del Sol), Noche sin Clausura (2012, Ediciones Amargord), Antes de desaparecer (2014, Ediciones Tigres de papel), Una lengua impropia (2014, Ediciones del 4 de Agosto, Planeta Clandestino), La infancia que nos aguarda (2016, Ejemplar Único, Colección Poética y Peatonal) y las plaquettes Celebración del brote (2009, Zahorí-Poesía en minúsculas) y Las varas del zahorí: poemas de la sed (2013, Fundación Inquietudes). Sus textos han sido incluidos en diversas antologías y ha colaborado en distintas publicaciones nacionales e internacionales. Por donde pasa la poesía (2011, Baile del Sol), Voces del Extremo: poesía y resistencia (2013, Amargord Ediciones), En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis (Bartleby Editores, 2014), 28.28 La Europa de las escritoras (Gobierno de Cantabria, 2015), Disidentes: Antología de poetas críticos españoles (La Oveja Roja, 2015), Exploradoras (Libros de la herida, 2015), Naciendo en otra especie. Antología de Poesía de Capital Animal (2016, Plaza&Valdés). Ha participado como ponente en distintos encuentros en torno a la escritura poética en España e Iberoamérica.

 Elegir el barro, su arrojo en la disolución, ese
abandono para que los sauces se sostengan. Tierra
blanda, ofrecida sin medida como la mirada de los
idiotas, la ternura de los cauces. Donde las raíces se
estiran hasta escuchar la confesión de los
moribundos, donde las hojas se pudren con el abono
de los duelos: desasidas se hunden y el árbol las mira
con esa distancia con que un muerto mira sus
pertenencias.
La revelación no viene de lo alto, sube por los
talones, los imanta hacia el regreso, yerra de los
meridianos.


***
Por la pasarela de hierro
hasta la otra barranca
del río
tiemblan
las rodillas las sienes
tiembla el agua bajo los pies
flotar sobre su verde
como un cristo de poquita fe
como quien camina sobre celofán
o las antenas
de un insecto plateado
-antakarana fragilísimo
al monte que se abre
[como promesa al otro lado:
un fogonazo
de algarrobos blancos
chañares espinillos
tortura para los tímpanos
de las chicharras.



***
Desconfiar del anverso.
Ella se dirigía siempre al revés de las cosas: hojas,
piedras, párpados.
No teman su dolor, su verdad más blanda.
Dendromantes, aprendimos a pedir una hoja al álamo
plateado para leer su mano.
Tu palma contra su palma
su nervadura contra tus venas
hasta que la confesión comience:
[un tiempo de savia subiendo con miedo
los alaridos de la tala
unos hombres que arrancan el monte
como la cabellera de una anciana .
Intercambiamos sangre con los eucaliptos, nos
amamantamos de la perra más mansa.



( Publicado en Las hojas del Baobab, 17 )

lunes, 14 de enero de 2019

ARTURO BORRA, en Alameda 39. 3

Arturo Borra nació en Argentina, en 1972. Es licenciado en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Entre Ríos y doctor en Estudios Interdisciplinarios de la Comunicación en la Facultad de Filología, Traducción y Comunicación de la Universidad de Valencia. Ha publicado el libro de prosa poética Anotaciones en el margen (MLRS, Valencia, 2008; Ediciones 4 de Agosto, Logroño, 2014), las plaquettes Cielo partido (Zahorí, Alzira, 2009), La vigilia del deseo (Ediciones Loto, Rosario, 2013) y Esplendor saqueado (Ejemplar Único, Alzira, 2015) y los poemarios Umbrales del naufragio (Baile del Sol, Tenerife, 2010), Figuras de la asfixia. El libro de los otros (Germanía, Alzira, 2012; Tigres de Papel, Madrid, 2014), Para trazar lo (im)posible (Margomar, Madrid, 2013) y todo tanto (Tigres de Papel, Madrid, 2016). Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, portugués, gallego y rumano. Asimismo, ha publicado el libro de ensayos Poesía como exilio. En los límites de la comunicación (Prensas Universitarias de Zaragoza, Zaragoza, 2017). Su blog es: http://arturoborra.blogspot.com.es/

RUTA IMPOSIBLE

Llegados hasta aquí
no hay descanso: transitan
por las venas gorriones
dispuestos a estrellarse.

En esas regiones donde copulan los días
con los surcos tristes de la noche –volar sólo
es un ejercicio a tientas
que arrebata a las piedras una ruta
imposible.


(De Umbrales del naufragio, Baile del Sol, Tenerife, 2010)


***


En la rama más alta
la soledad: fecunda la memoria
de las flores    traza un vuelo hacia una tierra
impronunciable: ¿qué será de la simiente
esparcida en la cantera
del tiempo? ¿De la otra historia
cuando la noche traza el inventario de los muertos?
¿Y qué de la lluvia
a pesar de todo y de siempre
arrastrando fantasmas más lejos
donde se gesta invisible
el abrazo?

En la rama cortada
la insistencia del brote.

(De Para trazar lo (im)posible, Amargord, Madrid, 2013)

***

últimamente 
la sintaxis arrasada
no deja sitio
a julio

no lava sus culpas
no rescata del cantero
frutos para nutrir su presente 

quiere dar oxígeno
y se asfixia 
se hace 
mundo roto/ no puede
con todos sus pedacitos en el sueño
no sabe barrer/ ya no sabe cómo
barrernos esa tristeza/ dejar 
que esos tumultos de abajo
afloren griten liberen
a las bestias
dulces que lloran
solas en sus jaulas

últimamente 
no recuerda 
transeúnte
que la recorra 
buscando 
un terrón suelto
al fondo
del poema

(De Desde lejos, inédito)


Publicado en el número 3 de la revista de poesía Alameda 39.

CARLA BADILLO CORONADO en la antología Hey Jack Kerouac. La oveja negra.

Carla Badillo Coronado (Quito, 1985) poeta, escritora, periodista y traductora autodidacta; actualmente vive en Lisboa. Ha publicado los poemarios: Belongings / Pertenencias (Los Ángeles, 2009); Partituras Incompletas (apuntes de música y otras obsesiones (Cuenca, 2013), y El color de la granada (Madrid, 2016). En ficción ha publicado la novela breve Abierta sigue la noche (Quito, 2016), difundida con la Campaña Nacional de Lectura Eugenio Espejo. Ha colaborado para diversas revistas dentro y fuera de su país; y textos suyos han sido traducido a varios idiomas. Ha ganado varios reconocimientos literarios como el Premio Nacional de Poesía César Dávila Andrade 2011 y el XXVIII Premio Internacional de Poesía de la Fundación Loewe, a la Creación Joven. Mantiene una librería en Saturno, al resguardo de SUN RA, músico de free jazz y profeta del afro-futurismo. Fascinada por lo híbrido y lo fragmentario, se sumerge en diferentes ramas del arte, la traducción y las experiencias de viajes. No obstante, es en la exploración de la música, la improvisación y la performance donde encuentra la posibilidad más genuina de rebelarse contra la tiranía de su propia mente.


ESCENAS NOCTURNAS

Voces estallan en el lugar de las apariciones
Estoy en la barra de E Tutto Qua
Kerouac y Cassady me miran a través de la ventana
Se abrazan como en los viejos tiempos
Una limosina estaciona en la esquina
Dorgee, el mendigo, maldice a los que bajan
Roaring 20´s ofrece placer en letras de neón
Es septiembre, pero adentro los viejos verdes celebran
[Halloween.
Una bruja en topless hechiza a un turista clase A
Mientras afuera, en medio de la niebla,
Dorgee sigue maldiciendo la limosinas
en las que él jamás se subirá.

 ( De Partituras incompletas
Universidad de Cuenca, Ecuador, 2013) 


DERRAMA WHISKY SOBRE TU AMIGO MUERTO

No sé si mañana estaré aquí,
pero en todos los sitios mi voz será la misma.
Raúl Núñez

Raúl Núñez
bienvenido
aquí nadie te conoce.
Sé que tampoco te importa
y menos hoy
que te llevaré de mi mano
a recorrer los no-lugares.
Vamos a pasear, Raúl,
también en mi ciudad
hay aquello que te gusta:
putas
whisky
y perros callejeros
hambrientos de amor.
No iremos a buscar libros
porque no tengo un centavo
voy contigo hoy me basta.
Pero te ofrezco poesía
de la que te encanta
escrita entre orines
escrita entre orines
de calles angostas y largas.
¿Te fijas cómo nos miran, Raúl?
no les hagas caso
te advertí que no te conocían.
Ellos jamás han comido un cannabis flan
ni han cantado baladas de ángeles náufragos
ni han visto a Mick Jagger entre el humo
ni se han emborrachado con Jesús de Nazareth
ni se han preguntado qué ha pasado con Jack Kerouac
ni conocen a la verdadera madre del hijo de Dylan
Thomas
ni les da asco beber la sangre marrón
que abriga un feto de lata de Coca-Cola.
Vamos, Raúl,
vamos a despertar a los muertos
y una vez desempolvados
les contamos que sobrevivió el poema.
¿Escuchas, Raúl?
son llantos de niños recién nacidos
y sus cunas son bolas de fuego
o inmensos cubos de hielo
(ya no hay puntos medios desde
que fuiste a cabalgar la noche).
Sí, Raúl, hace cinco minutos hacía calor
y ahora la lluvia empieza a mojar
nuestros disfraces.
Conozco un viejo Café en el centro
donde podemos guarecernos.
No es como el Cavaller de Neu
en el que te recibía Uberto en el ’91.
Nadie nos tomará una foto
pero al menos estaremos protegidos
mientras bebemos whisky
y me hablas de María
y de alguna novela negra.
Y luego, Raúl,
escribiremos juntos:
EL FUTURO ES UN EPÍLOGO
en el espejo del baño.
Después huiremos.
Pero antes me pedirás
–con tu acento porteño–
que lo haga...
y a mí me temblará la mano.
¡Hacelo, Carla!
¡Hacelo de una puta vez!
y yo te abrazaré fuerte
y te diré casi llorando:
No, Raúl, lo siento
yo no puedo derramar whisky sobre ti.

( Publicados en la antología Hey Jack Kerouac. La huella beat en la poesía en lengua española. La oveja negra, 2018 )